Festivo final a 136 días de encierro

24 Julio, 2011 0 comments

ELSA GARCÍA DE BLAS – Madrid – 23/07/2011
Imagínese cantado con ritmo de chotis: “Vaya, por sus chicos excelentes/es mucha, mucha la gente/que lo apoya y lo defiende/ y el Magerit no consiente/ cerrojazo sin razón. / ¡Olé, que sí!, El Magerit/ público sí, el Magerit!”.


Confían en volver a Carabanchel si se avala el buen estado del edificio

Entre vaso y vaso de sangría, los familiares, usuarios y trabajadores del centro ocupacional Magerit, en Carabanchel, se despidieron ayer con una fiesta de su encierro, que ha durado 136 días, y que iniciaron en protesta por la clausura del centro, que tiene cuatro lustros. La Consejería de Asuntos Sociales decretó el pasado 7 de marzo el cierre del centro por problemas estructurales en el edificio. La Comunidad les ofreció la semana pasada un nuevo centro en Leganés para reubicarles a todos, y ellos decidieron aceptarlo.

“Hemos jugado un partido y el resultado ha sido Magerit 1- Consejería 0”, decía ayer con sorna Conchi, hermana de dos de los casi 150 usuarios. “Estamos satisfechos porque hemos conseguido lo más importante: permanecer todos juntos”.

En un primer momento Asuntos Sociales les derivó a cinco sitios distintos de la región, y ahora a Leganés pueden ir sin separarse. “Dispersarlos era empezar el trabajo de cero”, apuntaba Julia, una de las trabajadoras. Miguel, padre de otro afectado, añadía a su lado: “Se han dado cuenta de que somos una familia”.

Ayer se despidieron del Magerit, pero lo hicieron con un “hasta pronto”. Su intención es volver si los informes técnicos avalan que se puedan usar las instalaciones, aunque sea parcialmente. El acuerdo al que llegaron con la consejería establece que ambas partes aceptarán los resultados de los análisis del edificio que está elaborando la empresa estatal Cedex.

136 días, cuatro meses y medio de encierro ininterrumpido. “El muchacho mío hasta se ha echado novia…¡Tantos días encerrados!”, contaba Miguel mientras en un pequeño escenario del patio los chicos se hacían una foto de familia. Las pancartas de la lucha yacían ya apiladas encima de un viejo futbolín. Y el chotis continuaba: “Y aunque ahora nos vamos/ para Leganés, /pronto volveremos pa Carabanchel”.

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