La Comunidad de Madrid mantiene en vilo y en precario a personal sanitario que lucha contra el covid-19

La Comunidad de Madrid mantiene en vilo y en precario a personal sanitario que lucha contra el covid-19

29 abril, 2020

Solo el 12% de los médicos y médicas que trabajan en el servicio de Urgencias tienen contrato fijo. Las eventuales del hospital Severo Ochoa se plantan ante la Consejería de Sanidad para que den estabilidad a su situación y no volverán a firmar un contrato de un mes de duración.

 

Ángeles Martín es médica internista y lleva trabajando seis años en urgencias del Hospital Severo Ochoa (Leganés, Madrid). En todo este tiempo ha encadenado más de 40 contratos, el último de un mes de duración. Belén Sánchez lleva tres años en el mismo servicio y ha firmado entre 20 y 30 contratos. Irene Cabrera, también compañera de este equipo de urgencias, lleva otros tres años solapando contrataciones. Durante esta última etapa fue baja por covid-19 y acaba de incorporarse en medio de la incertidumbre de qué pasará con su futuro cuando llegue mayo.

Ángeles, Belén e Irene son solo tres de las 802 médicas de urgencias que existen en la Comunidad de Madrid en la actualidad. Solo el 12% de este colectivo posee un contrato fijo. El resto se dividen entre los interinos y las eventuales. En su hospital, el Severo Ochoa, los fijos se reducen al 8%. Prácticamente la mitad de la plantilla es eventual, con un contrato que se ha ido renovando mes a mes durante la pandemia. En mayo no saben lo que pasará con sus condiciones laborales. Y han decidido plantarse ante la Consejería de Sanidad. No firmarán un contrato más si no es estable “al menos a seis meses”, informa Sánchez.

“Nosotras no somos personal extra, somos un personal que formamos parte de la plantilla del servicio, pero nuestra estabilidad en la plantilla no existe”, se queja Cabrera

“El 17 de mayo se acaba mi contrato y no sabemos lo que va a pasar. Fuimos a hablar con la dirección del hospital. Nuestra intención es que si nos ofrecen algo de un mes no firmarlo. Pedimos una estabilidad, contratos más largos, planes a medio-largo plazo. Tenemos que estar preparados para la peor situación para que no nos vuelva a pillar como ahora nos ha pillado. Y de momento no tenemos contestación”, resume Martín.

Las tres coinciden en que la actuación de la Consejería de Sanidad está siendo “improvisada” y piden planes estables a futuro. La necesidad “prematura” de personal ha hecho que este colectivo de trabajadoras, que contaban con contratos de guardia y trabajaban seis o siete veces al mes, pasaran a tiempo completo. “Cuando hay necesidad de cubrir a tiempo completo a algún compañero, en época de gripe o coronavirus, pasamos a cubrir los puestos con un contrato completo”, explica Cabrera. “Nosotras no somos personal extra, somos un personal que formamos parte de la plantilla del servicio, pero nuestra estabilidad en la plantilla no existe”, se queja.

Y, pese a estas condiciones, las tres han puesto sus manos al servicio de un hospital que colapsó durante los peores días de marzo. “El hospital tiene 400 camas, 80-90 en Urgencias, yo he llegado a tener 350 pacientes, cuatro veces por encima de la capacidad. Bajamos los sillones que hay para los acompañantes, la gente se llegó a sentar en las sillas de plástico. Al final se tumbaban en el suelo con las sábanas o con las toallas”, relata Belén Sánchez.

“A pesar de su incuestionable formación, su entrega y dedicación en estos momentos, exponiendo su salud y trabajando en condiciones claramente mejorables, desde la Dirección de Recursos Humanos se les continúa maltratando, estableciendo contratos mensuales, renovables en virtud de la situación de la pandemia”, reza la carta que todos los facultativos de urgencias de este hospital han enviado a las altas esferas para presionar. Los 25 profesionales que ocupan este servicio se han unido para respaldar su causa.

DESDE 2001 SIN OPOSICIONES

“La última oferta de empleo público en este servicio fue en 2001”, explica Mariano Martín- Maestro, secretario de acción sindical de CC OO Sanidad Madrid, quien advierte de que las plazas que se sacaron en 2006, 2009, 2016 y 2018 aún no se han ejecutado pues no ha habido oposiciones y, “por eso el escalofriante dato de temporalidad que tiene esta categoría”, cuenta.

El Servicio Madrileño de Empleo (Sermas) ha hecho públicos sus datos para abril: de los 802 profesionales, 97 tienen plaza fija, 372 son interinos y 333 son eventuales

El representante de CC OO explica que en 2018 se llegó a un acuerdo con la Consejería para que se agruparan todas las plazas pendientes y se sacara una oposición. “Se envió un borrador de temario, hicimos alegaciones al borrador, se aprobó ese temario con unanimidad, la convocatoria se publicó el 14 de febrero de 2019, se publicaron los listados el 14 de junio de 2019 y ahí se paralizo. Con lo cual todos estos profesionales no pueden optar a un empleo fijo porque la comunidad lo tiene congelado”, añade.

Para Martín-Maestro este tema no es nuevo, aunque se ha puesto en evidencia con la crisis del covid-19. La “desidia” de la Consejería de Sanidad ha sido una constante. “Desde hace más de tres años llevamos presentando estudios a la Consejería en la mesa sectorial, le venimos notificando y solicitando que se creara un grupo de trabajo, que se creó y se reunió solo una vez, para poner en marcha el estudio de plantilla necesario. Habría que llevar a cabo una reconversión de puestos para que el 88% no sea temporal”, añade mientras señala los datos que el Servicio Madrileño de Empleo (Sermas) ha hecho públicos para abril: de los 802 profesionales, 97 tienen plaza fija, 372 son interinos y 333 son eventuales.

Según los estándares que marca el ministerio de Sanidad, por cada 4.000 urgencias debe haber un urgenciólogo a tiempo completo. “Por esto, nosotros solicitamos 840 plazas estructurales”, añade. El representante de CCOO pone también el foco en que, ante la pandemia, ya se están produciendo despidos de personal basándose en la cláusula que tienen los contratos eventuales que “se renovarán en función de la presión asistencial y la situación epidemiológica del momento”. “Si baja la presión y la epidemiología muchos estos profesionales no van a ser renovados.”, alerta. Sin embargo, la incertidumbre reina en las previsiones y la OMS alerta de que la pandemia está “lejos de finalizar” y advierte de que, sin servicios de salud esenciales, los avances en la cobertura de inmunización que tanto ha costado realizar corren peligro.

Tal y como adelantó El Salto, la Consejería de Sanidad ya ha comenzado a prescindir del personal extra contratado para luchar contra el coronavirus. Desde el 8 de abril profesionales del servicio de radiología de la Unidad Central de Radiodiagnóstico, han visto como sus contratos eran rescindidos o no renovados. La propia Comunidad de Madrid confirmaba a CC OO y al resto de sindicatos de que no renovarían a los más de 10.000 profesionales contratados para trabajar en hospitales, SUMMA 112 y Atención Primaria del Sermas, para reforzar la plantilla ante la pandemia del covid-19.

Mientras, Ángeles, Belén e Irene seguirán reclamando su merecida estabilidad. Por ellas y por los pacientes. “La pandemia ha sido la gota que colma el vaso, pero no es solo por la pandemia, esto es de mucho tiempo atrás. Parte del problema para controlarla es que la sanidad madrileña ha sufrido recortes en personal y en recursos materiales y se ha visto en una situación muy debilitada ante este tsunami. No ha sido el principal problema, pero ha jugado un importante papel. Y que ni siquiera esta situación les haga replantearse las políticas que están llevando… Pretenden seguir por el mismo camino, con lo cual, puede volver a colapsar otra vez”, concluye Ángeles.

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