Facultativos del Hospital Severo Ochoa muestran su preocupación ante el nuevo sistema informático

15/03/2016

Desde LEGANEMOS nos hacemos eco de una carta elaborada por algunos de los facultativos del Hospital Universitario Severo Ochoa que pone en tela de juicio la implantación del nuevo programa informático SELENE, tanto por la escasa formación recibida como por las dificultades que plantea el programa a la hora de poder ejercer su labor asistencial por encima de la administrativa que ahora deben acometer.


Todos los procesos son más lentos, con más pasos, con más opciones, más clicks, menos velocidad en cada cambio de pantalla, entorpeciendo la consulta y la atención al paciente. La gestión de una cita, la solicitud de una prueba diagnóstica, la utilización de un protocolo clínico, la generación y el registro de una analítica, la prescripción de un tratamiento, el registro de una actividad preventiva… se hacen interminables, alargando innecesariamente cada una de las consultas, el tiempo de espera y produciendo largas colas tanto en las consultas como en el área administrativa. Abandonan su labor clínica, que exige sobre todo la inspección del paciente para llegar a un diagnóstico y un tratamiento.
El nuevo sistema informático implantado recientemente en el centro ralentiza la gestión, provoca que los y las profesionales tengan que dedicar más tiempo a cada consulta y, por tanto, ha engordado las listas de espera de las diferentes especialidades.

Reproducimos a continuación la carta que nos han hecho llegar ante la pasividad y la falta de respuesta de la Dirección Gerencia del Centro:

Estimado Director Médico:

La aplicación del programa informático SELENE está obligando a un aumento muy significativo en el tiempo dedicado a cada consulta médica para intentar mantener la misma calidad y el mismo rendimiento clínico de antes. Este es un hecho crucial de mi actual experiencia y de la de mis compañeros cercanos, aunque si se quisiese conocer la verdadera dimensión del problema debería hacerse una encuesta entre todos los médicos del hospital con responsabilidad directa en consultas externas.
La prolongación del tiempo de cada visita médica con el SELENE tiene varias causas. Una, atribuible al proceso de adaptación a un procedimiento nuevo, es en principio temporal, pero hay al menos dos causas estructurales que van a seguir manteniéndose inalteradas cuando el periodo de aprendizaje pueda darse por finalizado.

La primera es el propio diseño del programa, innecesariamente complicado de querer ser tan exhaustivo, y que desde luego no parece realizado por, ni para, facultativos que atienden en una jornada a veinte o veinticinco pacientes, cada uno de ellos con sus propias peculiaridades. Por poner un ejemplo, los numerosos pasos obligados de una ventana a otra conllevan un tiempo pequeño pero sin posible ocupación alternativa, y uno tras otro tras otro suman al final de la consulta una cantidad muy considerable de tiempo muerto.

La segunda y fundamental no depende sin embargo de la calidad del programa informático (ni de la calidad de los ordenadores y las impresoras, ni de la calidad de una red que se bloquea con demasiada frecuencia para añadir aún más frustración a la propia tensión del trabajo), y es común a todas las historias clínicas que prescinden por completo del papel y el bolígrafo. Hay una diferencia de tiempo importante entre la escritura manual y la escritura a máquina, sobre todo cuando el mensaje es importante, se debe plasmar con suma atención y debe ser corregido según evoluciona la información obtenida en la consulta (esta diferencia es aún mayor para los facultativos de más edad y con menos agilidad en escribir a máquina, pero creo que tener menos habilidad como auxiliar administrativo no significa ser peor médico).

Por todas estas razones, y estando como estamos obligados por nuestro compromiso en la mejor atención posible a los pacientes, si se mantuviese este nuevo sistema los tiempos reservados para cada consulta deberían ser mayores, y por tanto el número de consultas por jornada, menor.

Más allá de estas consideraciones centradas en la organización de las consultas me gustaría hacerle ahora otras consideraciones de orden estrictamente clínico. La historia clínica electrónica está concebida para recoger la información relevante de la anamnesis y la exploración física, de los resultados analíticos, de las pruebas complementarias, del diagnóstico y del tratamiento. Esta es una parte necesaria, sin duda, pero no suficiente para hacer una medicina de excelencia. Además de todo esto, la consulta médica debe servir para ganarse la confianza del paciente, mirándole mientras habla en vez de concentrar la mirada en el ordenador, atender a su estado de ánimo y en su caso a su relación con el o los acompañantes, mirándoles mientras hablan en vez de tener la mirada en el ordenador, asegurarse de que entiende los aspectos significativos de su enfermedad, mirándole al hablar en vez de hablar con la mirada fija en el ordenador, y convencerle de la importancia de seguir el tratamiento indicado para conseguir la mejor evolución posible de su proceso, mirándole al hablar en vez de hablar con la mirada fija en el ordenador. Lo importante para nosotros no es que en la historia se refleje que hemos indicado al paciente que deje de fumar por si una auditoria externa evalúa nuestra actividad, sino que el paciente deje realmente de fumar gracias en parte a nuestra maestría médica, compuesta en este caso de argumentos, insistencia y persuasión (mirándole a los ojos al decírselo).

Hay alternativas a lo que a mí me parece actualmente un desastre sin paliativos. Debería formarse una comisión compuesta por facultativos con trabajo habitual en las consultas que abordase este problema en profundidad, con idea quizás de volver al sistema anterior y/o de instaurar un sistema mixto, manteniendo la historia en papel y volcando en la red sólo una síntesis inicial y las actualizaciones significativas disponibles para todos los médicos del sistema.

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