El PP, y ULEG, este año aún no lo han reivindicado, ellos y yo vivimos al calor de nuestros despachos y hogares, y el PSOE e IU, diablean entre otros asuntos de una supervivencia gubernativa.
Llegan las primeras noches de frÃo, de esa escarcha que penetra por los huesos, que enrojece la nariz y las orejas, hasta hace derramar lágrimas involuntarias, las manos y las piernas se engarrotan y, los sin techo de Leganés un año más sin albergue.
El PP, y ULEG, este año aún no lo han reivindicado, ellos y yo vivimos al calor de nuestros despachos y hogares, y el PSOE e IU, diablean entre otros asuntos de una supervivencia gubernativa.
Pensaba yo en este imposible albergue cuando acabé leyendo “MartÃn Fierro” de José Hernández, en su “penitenciarÃa” descubrà esta nuestra de Leganés, el penal de la calle, ese de la in socialización de aquellos expulsados de sus hogares por diversas causas, de los desposeÃdos, éstos, en algunos casos, buscan el olvido momentáneo en el vino peleón, algunos en las drogas, en el tabaco regalado, en el colchón de cartón y en la enfermiza manta de insectos disecados.
Leganés es inhumano, como sus rotondas de acero.
Quisiera escribir versos, pero imposibilitado para escribir lo que ya escribió como José Hernández, por ello, finalizo con los versos de “MartÃn Fierro” porque a nuestros pobres sin techo les condenamos a esa penitenciarÃa abierta, de la cárcel sin rejas que es el frÃo, donde la celda es un soportal de comercio, bancario, un portal de comunidad de vecinos o una chabola, y lo peor de todo, bajo el cielo estrellado donde la meteorologÃa y las estrellas escupen hielo a la miseria y su pobreza.
De José Hernández:
“Recordarán que quedamos
sin tener donde abrigarnos;
ni ramada ande ganarnos,
ni rincón ande meternos,
ni camisa que ponernos,
ni poncho con que taparnos.
Dichoso aquel que no sabe
lo que es vivir sin amparo;
yo de verdad les declaro
aunque es por demás sabido:
desde chiquito he vivido
en el mayor desamparo.
No les merman el rigor
los mesmos que lo socorren;
tal vez porque no se borren
los secretos del destino,
de todas partes le corren
como ternero dañino.
Y vive como los bichos
buscando alguna rendija;
el huérfano es sabandija
que no encuentra compasión,
y el que anda sin dirección
es guitarra sin clavija.
Sentiré que cuanto digo
a algún oyente le cuadre:
ni casa tenÃa, ni madre,
ni parentela, ni hermanos;
y todos se limpian las manos
en el que vive sin padre…”
Leganés, 20 de octubre de 2010
JOSé MANuel GarcÃa GarcÃa (JOSMAN)
