México: Adoptada como presa de conciencia una mujer indígena acusada de secuestro
20/08/2009Amnistía Internacional ha adoptado el 18 de agosto de 2009, como presa de conciencia a Jacinta Francisco Marcial, mujer de 46 años condenada injustamente a 21 años de prisión y ha pedido a las autoridades mexicanas que la dejen en libertad de inmediato y sin condiciones.
La organización ha manifestado que a Jacinta se le negó un juicio justo y que está encarcelada debido únicamente a su situación social marginal de mujer indÃgena, pobre y con limitado acceso a la justicia.
Madre de seis hijos, Jacinta Francisco Marcial, indÃgena otomà de Santiago Mexquititlán, estado de Querétaro, se encuentra encarcelada en el Centro de Readaptación de San José El Alto desde agosto de 2006. Se la acusa del secuestro de seis agentes de la Agencia Federal de Investigaciones de México, quienes aseguran que ella y otros vendedores de los puestos del mercado de la plaza de Santiago Mexquititlán los tomaron como rehenes en marzo de 2006 durante una operación contra vendedores de DVD “pirata”.
“El caso de Jacinta es un escándalo –ha manifestado Rupert Knox, investigador de AmnistÃa Internacional sobre México–. Es una farsa de la administración de justicia y un claro ejemplo de la justicia de segunda clase que suelen recibir en México las poblaciones indÃgenas”.
“Lo que le ha ocurrido a Jacinta demuestra el uso indebido que se está haciendo del sistema de justicia mexicano para procesar sin las debidas garantÃas a las personas más vulnerables –ha añadido Rupert Knox–. Se ha ido contra ella debido a su etnia, a su género y a su condición social”.
El 26 de marzo de 2006 entraron en el mercado central de Santiago Mexquititlán seis agentes de la Agencia Federal de Investigaciones vestidos de civil, que decÃan estar realizando una operación de búsqueda de drogas y DVD “pirata”. En medio de la tensión consiguiente, los agentes intentaron confiscar productos del mercado y los vendedores les pincharon los neumáticos de algunos de sus vehÃculos.
Según la comunidad local, la protesta acabó el mismo dÃa, tras ir el jefe de la policÃa regional a una localidad vecina a buscar fondos con que indemnizar a los vendedores por los daños causados a sus mercancÃas. Esa noche, los seis agentes presentaron una denuncia ante la ProcuradurÃa General de la República, alegando que las personas participantes en la protesta los habÃan tenido secuestrados varias horas.
Más de cuatro meses después del incidente, el 3 de agosto de 2006, Jacinta fue detenida y conducida a la ProcuradurÃa General de la República. En ese momento, le dijeron que iban a hacerle unas preguntas sobre un árbol cortado, asà que hasta que no la llevaron a la prisión no se enteró de que estaba acusada, junto con otras dos mujeres, del secuestro de los agentes.
La única prueba que habÃa contra ella era una fotografÃa publicada en el periódico local en la que se la veÃa detrás de los participantes en la protesta. En sus declaraciones originales, del 27 de marzo de 2006, los agentes de la Agencia Federal de Investigaciones no mencionaron en ningún momento a Jacinta Francisco Marcial. Fue un mes después, al mostrarles dicha fotografÃa, cuando la acusaron de haber tomado parte en el presunto delito. Jamás se ha presentado ninguna otra prueba de su participación en el incidente y durante el juicio no se pidió en ningún momento a los agentes que comparecieran para demostrar su denuncia o reconocer a Jacinta.
En aquel momento Jacinta hablaba muy poco español y no entendÃa lo que ocurrÃa. No se le proporcionó ningún intérprete y su abogado de oficio no habló nunca con ella para explicarle su derecho de defensa. Jacinta afirma que el letrado se limitó a permanecer sentado en un rincón de la sala, sin decir nada, cuando la obligaron a firmar unos documentos que no entendÃa.
Hablando con una persona enviada por AmnistÃa Internacional para investigar el caso y que fue a verla a la prisión, Jacinta dijo: “La primera noche en mi celda estaba lloviznando y hacÃa mucho frÃo y con las rejas todas abiertas y todo, y en ese momento sà sentà mal porque yo no hice nada y por qué me hacen esto y estoy en la cárcel y nunca habÃa hecho nada. Y sà en ese momento lloré, lloré y dije “¿ahora qué?”. Y cuando escuchaba las puertas que se abrÃan dije ojalá que me dejan ir, y yo me paraba y veÃa en la puerta a ver si alguien me iba a dejar ir y no”.
El 17 de julio de 2009, la Comisión Nacional de Derechos Humanos determinó que habÃa habido graves irregularidades y pruebas falsas en el juicio de Jacinta. La mujer continúa en prisión a la espera del resultado de un nuevo juicio.
Liberación inmediata para Jacinta
La sección española de AmnistÃa Internacional ha puesto en marcha una ciberacción a través de su web, www.actuaconamnistia.org en la que se puede pedir al presidente mexicano, Felipe Calderón que tome las medidas necesarias para la liberación inmediata y sin condiciones de Jacinta Francisco Marcial, a la que la organización considera presa de conciencia.
