De la apropiación de las ondas a la supervivencia

15 noviembre, 2007

Han pasado más de 25 años de las primeras experiencias de radios libres y televisiones comunitarias. A pesar de que ha llovido mucho desde entonces, estos medios siguen enfrentándose a los mismos viejos problemas de siempre: situación alegal, precariedad de recursos, dificultades para garantizar la continuidad de los proyectos, baja potencia de emisión, limitada cobertura, pago de sanciones y cierre de emisoras.


92.jpg La falta de reconocimiento legal no ha impedido que los medios comunitarios tomaran las ondas para ejercer la libertad de expresión y demostrar que otra comunicación era posible. Sin embargo, a pesar de haber llegado hasta aquí tras superar todo tipo de obstáculos, y a pesar también del anuncio a bombo y platillo de las bondades democráticas de la nueva era de la información, la continuidad de estos medios no sólo no está garantizada sino que se encuentra más amenazada que nunca. Un ejemplo de ello es el futuro incierto de algunas televisiones comunitarias históricas como Tele-K o TV de Cardedeu, o la no menos incierta posibilidad de desarrollo de nuevos proyectos, como La Tele de la Assemblea per la Comunicació Social (ver DIAGONAL nº 45). Ahora la llegada del apagón analógico en televisión y la imposibilidad de acceder a la transmisión en Televisión Digital Local ponen en riesgo la continuidad en las ondas de estos medios.

Las radios libres y comunitarias no tienen el protagonismo que tuvieron durante los ‘80. La principal razón es su clara indefensión frente a la ocupación del dial por parte de emisoras comerciales que no tienen concesión. La saturación del espectro radioeléctrico está dejando a las radios de iniciativa ciudadana sin espacio para emitir (ver DIAGONAL nº47). A todo esto se une un marco normativo que no recoge ni protege la existencia de medios sin ánimo de lucro y que ha primado los intereses de las radios y la televisión de carácter comercial.

En este contexto, la reivindicación de la libertad de expresión y del derecho de acceso a los medios de comunicación vuelve a tomar la palabra. El movimiento es distinto en tanto que ya no se habla sólo de radios libres y comunitarias, sino también de televisiones, de radio y vídeo por internet, de redes ciudadanas organizadas en torno a las nuevas tecnologías de la información, algo que podríamos denominar como ‘tercer sector del audiovisual’ (es decir, distinto al sector público-institucional y al sector privado- comercial).

En respuesta a esta nueva situación nace, en 2005, la Red Estatal de Medios Comunitarios (REMC) con un doble objetivo: volver a crear espacios de encuentro para los medios de comunicación de iniciativa ciudadana y retomar la lucha por el reconocimiento legal, en un momento crucial de reforma de la legislación en materia audiovisual.

Uno de los grupos de trabajo de la Red se ocupa del tema de la legislación y derechos de la comunicación. Desde esta comisión hemos llevado a cabo diversas iniciativas, como el estudio de la legislación y su comparativa con la de otros países. También se están llevando a cabo medidas para denunciar la discriminación que sufren los medios alternativos y los impedimentos para contar con un espacio en el dial. Estas medidas incluyen la introducción del tema en los debates del Congreso, la presentación de recursos contra el reparto del dial o la formulación de denuncias ante el Defensor del Pueblo y organismos internacionales.

La próxima cita de la REMC será en Bilbao, del 23 al 25 de noviembre, organizado en esta ocasión por Tas-Tas Irratia. En este IV encuentro se pretende seguir construyendo un espacio diverso y plural que aglutine al conjunto de medios comunitarios en sus diversos formatos.

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