La violencia sexual en las rutas migratorias a Europa y la salud mental de las mujeres, motivos de preocupación para Médicos del Mundo

28 mayo, 2016

Desde hace 30 años se viene celebrando el 28 de mayo como Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres. Este año coincide además con un momento de especial importancia: la aprobación de la Agenda 2016 – 2030 para el Desarrollo Sostenible, suscrita por 193 países integrantes de Naciones Unidas, incluida España.


En esta Agenda, los gobiernos reconocen la igualdad de género como base para el desarrollo sostenible. Los Estados tienen el deber de actuar con diligencia para prevenir y erradicar las violencias y discriminaciones que sufren las mujeres y niñas. Sin embargo, la dura realidad que día a día encontramos en nuestro trabajo en España, Grecia, Italia y Francia -por hablar sólo de la Europa de los derechos-, nos muestra que estos derechos no están siendo respetados.

Del millón de personas refugiadas llegadas a Europa en 2015, el 55% son mujeres y menores. Mujeres sobreexpuestas a violaciones, matrimonios precoces, sexo forzado a cambio de prestaciones de supervivencia, extorsiones y trabajos degradantes en los países de origen, tránsito y destino. La violencia sexual en el trayecto y la salud mental de las mujeres son los principales motivos de preocupación para Médicos del Mundo.

Adjuntamos una nota de prensa con más información, que incluye el testimonio de algunas de las mujeres afganas atendidas por los equipos de Médicos del Mundo a su paso por las islas griegas.

Por este motivo, la Plataforma CEDAW Sombra, a la cual pertenece Médicos del Mundo, emitió recientemente una resolución instando al gobierno a que promueva la anulación del acuerdo de la Unión Europea con Turquía. Se le pide además que desarrolle iniciativas para conocer mejor la situación de las mujeres refugiadas y solicitantes de asilo. Igualmente, le solicita que la violencia sexual y de género, la mutilación genital femenina, la trata, el matrimonio forzado, los crímenes de honor y la discriminación por sexo se consideren motivos válidos para el asilo en la UE.
Sabemos de primera mano que esto ocurre: los equipos de Médicos de Mundo en Grecia han escuchado testimonios de mujeres que relatan agresiones sexuales en su trayecto migratorio. Como el de Zahra, una joven afgana de 22 años que viaja sola con su hijo de tres. Ha atravesado cinco fronteras, partiendo de Afganistán y Pakistán, pasando por Irán y Turquía y cruzando el mar Egeo hasta las islas griegas. En el camino ha sufrido robos y asaltos, en los que perdió todo su dinero. Traficantes de personas la retuvieron durante 25 días en territorio turco, donde permaneció encerrada mientras la violaban una y otra vez. Su destino es Suiza, donde se encuentra su hermano, pero en el momento de relatar lo sucedido se encontraba retenida en Grecia. Su situación era tan desesperada que trató de autolesionarse.
Otras mujeres con las que se han encontrado los equipos sanitarios de Médicos del Mundo en Lesbos huían de las amenazas y la violencia social ya en sus países de origen, como las profesionales afganas –personal de organismos internacionales, funcionarias públicas o maestras- amenazadas por los talibanes y por sus propias familias solo por el hecho de trabajar de manera remunerada, sobre todo en el caso de las mujeres viudas. Las activistas sirias son también a menudo acosadas por esa doble condición.
Las propias refugiadas, una vez que establecen relaciones de confianza con las cooperantes de Médicos del Mundo, les han informado de que las mujeres que viajan solas son las más vulnerables, seguidas de las que presentan un buen aspecto físico y de las que viajan con sus padres o familiares de edad avanzada.
A esto se añade el hecho de que en los centros de recepción y registro no sólo no hay asistencia específica para ellas, sino que en muchos casos ni siquiera disponen de baños separados y se ven obligadas a dormir hacinadas en espacios sin separación por sexo.

Los “puntos azules”

Médicos del Mundo acogió con agrado la propuesta de ACNUR y UNICEF de abrir los llamados “puntos azules” de atención a colectivos vulnerables a lo largo de las rutas de acceso a Europa. Como organización humanitaria, entendemos las complicaciones para la implantación de estos puntos, pero esperamos que las agencias de Naciones Unidas puedan hacer frente a estos obstáculos para convertir esta propuesta en una atención verdaderamente real y efectiva para las mujeres y niñas.

De las palabras a los hechos

Por eso, más allá de los compromisos gubernamentales, exigimos medidas políticas, sociales, económicas y sanitarias concretas, a fin de que las mujeres puedan hacer efectivo su derecho a una vida libre de violencias.
Este 28 de mayo nuevamente recordamos a los gobiernos su obligación de garantizar que sus políticas incorporan un enfoque integral, inclusivo y basado en los derechos de las mujeres y de las niñas. Tal y como se afirma en la Agenda 2030, “la igualdad entre los géneros no es sólo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible”. FIN//

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