Para echarse a temblar

3 diciembre, 2014

Una parte del Parlamento Europeo da miedo. Los Diputados y Diputadas de extrema derecha, todos ellos fascistas y nazis además de racistas, ya no se esconden. Se amparan y se envalentonan porque son muchos. Y porque las previsiones electorales les son favorables. El espectáculo francés de ver al viejo Le Pen reencarnado en su hija augura momentos de extrema gravedad.


Llevo años advirtiendo que el racismo hay que cortarlo de raíz. A los racistas no se les puede hacer ninguna concesión. Con los adversarios políticos, si son demócratas, podemos discutir y hasta enfrentarnos dialécticamente, pero con los racistas eso no es posible, porque el racista te mata. Los racistas nunca están satisfechos. Siempre piden más. Hasta que como una sanguijuela terminan por chuparte la vida.

Un periodista amigo mio (no quiero publicar su nombre sin su autorización) me ha enviado tres perlas de las que es imposible olvidarse. El vive en Italia y conoce bien que clima antigitano se vive en todo el país pero especialmente en las provincias del norte, territorio clave de la separatista Liga Norte italiana.

Estos días en los que estoy recorriendo buena parte de las universidades españolas presentando nuestro último trabajo “Periodistas contra el racismo” estoy comprobando hasta que punto ejerce una influencia decisiva en la conformación de los estados de opinión las llamadas “redes sociales” y los medios de comunicación “online”. Lo que vais a leer en el archivo adjunto os dejará de piedra, sobre todo porque quienes así se manifiestan son políticos, Diputados y alcaldes. Os ahorro la lectura de los comentarios racistas, delictivos y amenazares que se publican en la RED en España y de los que algún día habrá que ocuparse ante los tribunales de justicia españoles.

El alcalde francés de Chalet se lamentaba de que Hitler no matara a suficientes gitanos. Pero lean lo que dicen públicamente estos políticos italianos. Y no lo hacen como consecuencia de un calentón. Lo manifiestan con absoluta tranquilidad en el transcurso de una entrevista. Para echarse a temblar.

Juan de Dios Ramírez-Heredia
Abogado y periodista
Presidente de Unión Romani

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