El albergue para personas sin techo de Leganes demuestra que “sí se puede”

20 marzo, 2013

Tres personas sin techo han podido abandonar su situación de calle gracias a la acogida y asesoramientote la Asociación Manos Solidarias en Zarzaquemada con la colaboración de las Madres Mercedarias Misioneras de Bérriz.


En el momento que nos ha tocado vivir resulta alentador encontrar personas dispuestas a trabajar con aquellos núcleos de población más desfavorecidos.

Es así como surge la creación del albergue para la primera Campaña de Frío (Enero de 2012 a Mayo 2012) en el municipio de Leganés, con el objetivo de cubrir necesidades básicas, como son: alojamiento, café e higiene personal.
Durante esta primera campaña pasaron por el albergue 62 personas con características muy diversas: larga trayectoria en calle, separaciones, órdenes de alejamiento, desempleados/as…

En esta Campaña colaboraron la Asociación Manos Solidarias en Zarzaquemada, el Ayuntamiento de Leganés, Madres Mercedarias Misioneras de Berriz. El Ayuntamiento asumió la financiación del montaje y alquiler de módulos prefabricados con una superficie total de 87 m2, cediendo a su vez un espacio público. La gestión y funcionamiento del albergue se llevó a cabo gracias al trabajo y la dedicación de un grupo de voluntarios y voluntarias de esta Asociación.

Tras esta primera experiencia y valorando la necesidad de que dicho recurso continúe, se lleva a cabo la segunda Campaña de Frío con la colaboración de Cruz Roja. Es bueno destacar que en esta segunda edición contamos con la colaboración de cuatro trabajadoras sociales y un vigilante.

La incorporación de este equipo técnico ha supuesto la posibilidad de trabajar con cada usuario/a de una forma más cercana, intensa y eficaz.

A fecha de hoy, y quedando dos meses para la finalización de la Campaña de Frío, han pasado por el albergue mas de 50 personas. Un pequeño porcentaje, que no pernocta, utiliza el recurso para tomar un café, ducharse y relacionarse. Para el resto, que se encuentran en calle de manera puntual, es el apoyo idóneo para conseguir normalizar su situación.

En definitiva, este recurso no sólo cubre las necesidades más básicas, sino que es necesario para trabajar con este colectivo la resolución de conflictos, la convivencia, hábitos saludables de higiene personal y domésticos, el acceso a los recursos municipales, las relaciones sociales, etc., lo que facilita el desarrollo y crecimiento personal de estas personas y hace posible su posterior inserción social.

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