¡¡¡Cuidar cuidándonos!!!

9 marzo, 2013

Debido al avance de la medicina, cada vez se prolonga más la supervivencia de los pacientes diagnosticados con enfermedades graves e incapacitantes. Esta situación ha propiciado el aumento progresivo del número de personas que cuidan de otras personas, generalmente de edad avanzada, que necesitan una atención constante. Estos cuidadores, en muchas ocasiones familiares cercanos, son los que acompañan y se responsabilizan diariamente de los cuidados que estos pacientes necesitan.


La actividad que desarrolla un cuidador, implica atender y supervisar a la persona que se cuida, asumir las responsabilidades derivadas de la situación, tomar decisiones de forma individual y conjunta con otros familiares, conocer y aplicar los cuidados específicos para el manejo de la persona que se atiende, realizar los cambios necesarios en la organización de la vida personal, y compatibilizar toda esta labor de cuidado, con el resto de las actividades de la vida diaria.

El tener que dedicar una gran parte del día a proporcionar estos cuidados, puede llegar a tener un gran impacto en la salud de la persona cuidadora, y presentarse cambios físicos, psicológicos y sociales al asumir una labor para la que en ocasiones no se está suficientemente preparado. Las personas cuidadoras pueden sentir cansancio, molestias musculares, dolor de cabeza, alteraciones digestivas, cambios en su estado de ánimo, ansiedad, problemas de sueño o que empeoren problemas de salud previos. En ocasiones se modifican sus relaciones personales o familiares, se presta una menor atención al propio cuidado, se tienen sentimientos encontrados, preocupación y se reflexiona sobre los valores de la vida.

Si usted cuida a una persona que necesita atención constante y nota alguno de los cambios que se citan a continuación, puede pedir consejo a los profesionales de su Centro de Salud:

 Inicio o incremento del consumo de alcohol, tabaco, sustancias excitantes u otras drogas.

 Consumo de medicaciones o sustancias no indicadas por un profesional sanitario.

 Sensación de cansancio todo el día, dificultad para dormir, sueño poco reparador o alteraciones del apetito.

 Cambios frecuentes del humor y del estado de ánimo.

 Dejar de salir y de relacionarse con otras personas.

Sin embargo, cuando el proporcionar cuidados a una persona cercana se asume y se entiende como una labor útil y gratificante, los cambios que pueden producirse llegan a proporcionan efectos beneficiosos en el cuidador como por ejemplo, dar valor a las pequeñas cosas de la vida, ver como se incrementa su autoestima, se comparte el tiempo y se disfruta de la compañía de una persona querida, se adquieren habilidades para cuidarse uno mismo mejor, se puede transmitir el aprendizaje de los cuidados a otros, y se siente el apoyo de otras personas del entorno. Es decir, se experimentan emociones positivas.

Para ayudar a conseguir el bienestar de los cuidadores de personas que necesitan una atención constante, existen una serie de sencillas recomendaciones como:

•Cuide y dedique tiempo a su aspecto personal, se sentirá más a gusto consigo mismo

•Aliméntese bien, ya que una dieta saludable repartida en cuatro o cinco comidas, 5 a 8 vasos de agua y hacer de la hora de la comida un momento de descanso, le ayudará a reponer fuerzas.

•Realice actividad física al menos 30 minutos al día, como por ejemplo andar, bailar, montar en bici, nadar o subir las escaleras.

* Mantenga un sueño reparador, acuéstese y levántese a la misma hora, no realice siestas de más de 30 minutos, cene ligero y al menos una hora antes de irse a la cama, evite las bebidas estimulantes, energéticas o alcohólicas y permanezca en la cama el tiempo justo de sueño, no la utilice para trabajar, estudiar o comer.

•Practique una actividad sexual placentera acorde con sus principios. Una buena calidad de vida en este ámbito proporciona bienestar y equilibrio. Los profesionales de la salud, en un marco de confianza y confidencialidad, pueden orientarle a enfocar los problemas sexuales.

•Exprese sus emociones y deseos, esto le ayudará a sentir seguridad ante las decisiones tomadas y confianza en las relaciones con las personas de su entorno, reduciéndose la angustia y la soledad en los momentos decisivos y facilitando la comunicación.

•Mantenga sus relaciones sociales y sus aficiones, le ayudará a desconectar de la rutina y le permitirá compartir vivencias y evitar el aislamiento.

•Admita el apoyo de las personas del entorno cercano, vecinos u otros familiares.

 Puede ser beneficioso realizar ejercicios de relajación porque le ayudarán a relajarse y sentirse mejor y pueden realizarse en casa. Pida consejo en su Centro de Salud.

Existen otros Organismos y Recursos de apoyo Institucional que pueden ayudar al cuidador como:

•Escuela de cuidadores del Hospital de Guadarrama: www.madrid.org/sanidad.

•Centros de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid. www.madrid.es/serviciossociales.

•Programa del Ayuntamiento de Madrid “Cuidar al cuidador”:
http://www.lavozdelaexperiencia.es/.

•Asociaciones de pacientes y grupos de ayuda mutua: www.madrid.org/sanidad.

•Teléfono de Atención al ciudadano 012.

•Unidad de trabajo social de Atención Primaria y Hospitalaria.

Y RECUERDEN: ¡¡¡¡¡CUIDEN CUIDÁNDOSE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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