Teatro: Memoria sin huellas

12 noviembre, 2012

Teatro social, sobre las mujeres de Juárez, en el centro social Agora de Getafe.


Ciudad Juárez, en Chihuahua, es famosa desde hace mucho por sus mujeres. A mediados del siglo pasado la ciudad se había hecho célebre por las prostitutas y los burdeles, que eran lugares predilectos de los militares estadounidenses. Era lugares a los que acudían muchos adolescentes estadounidenses para vivir su «primera vez», o adonde los padres podían llevar a sus hijos para la suya.

A partir de la década de 1970, la trabajadora de la maquila se sumó a la prostituta como emblema de la ciudad. Las empresas transnacionales en busca de mano de obra «dócil» y «barata» establecieron unas instalaciones tan extensivas para trabajadoras que las mujeres se agolparon en la ciudad fronteriza y la transformaron, con lo que dejó de ser una ciudad eminentemente agrícola para pasar a ser otra con una vida nocturna bulliciosa. Muchos se quedaron impresionados cuando los bares y clubes del centro de la ciudad empezaron a atender a la mano de obra femenina joven a la que le encantaba bailar. Y así nació la imagen de «puta» de la trabajadora de la maquila. Luego, en la década de 1990, Ciudad Juárez se hizo famosa por ser la ciudad en que asesinaban a las mujeres cuando en un periodo de cinco años aparecieron en el desierto casi 200 cadáveres femeninos, muchos con signos de violación y tortura. Las agencias informativas internacionales transmitían titulares como «¿quién mata a las mujeres de Juárez?». Por último, Ciudad Juárez es la ciudad que presume de contar con Esther Chávez Cano, tal vez la feminista más famosa de México en la actualidad.

Apoyándose en la coordinadora de organizaciones que contribuyó a fundar, Chávez lucha contra el famoso fantasma que hoy habita Ciudad
Juárez: el fantasma de la mujer sin valor. Este fantasma es el de la mujer a la que no vale la pena proteger cuando va a trabajar a las maquilas y, al salir, se va a bailar; la que no vale el coste de su propia reproducción social; aquella cuya muerte carece de relevancia:

la mujer, en resumen, que no tiene valor. Chávez ha denominado el objeto de su lucha feminicidio. «Cuando decimos que las mujeres no valen nada —explica—, eso es feminicidio.» El feminicidio recrea el mito de la mujer sin valor que vive en Ciudad Juárez. Con ayuda de militantes locales e internacionales, Chávez ha declarado una batalla pública contra el feminicidio. «Está en todas partes. En nuestros hogares, en las escuelas, en la maquila —ha dicho—. Es una crisis.
Cuando contemplamos a las mujeres como si fueran basura, entonces algo está mal» (entrevista con la autora).

Inspirándome en Chávez (y siempre en Marx), yo afirmo que hace mucho que ha llegado el momento de que quienes se oponen a la idea de que las mujeres carecen de valor deberían publicar abiertamente sus opiniones, exponer al mundo entero sus objetivos y sus propuestas, y responder con un manifiesto a este cuento de hadas del fantasma de las mujeres sin valor. El manifiesto requerirá forjar coaliciones nacionales e internacionales, así como una alianza entre las organizaciones sindicales estadounidenses con recursos y deseos de organizarse a ambos lados de la frontera y las personas que libran una batalla contra el feminicidio en Ciudad Juárez.

Este texto es una tentativa de analizar con detenimiento una alianza de esta naturaleza (Melissa Wright).

Manuel Espinar

www.culturaypaz.org

www.rumboagaza.org

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