La OCU apuesta por ahorrar y racionalizar el gasto en lugar de recortar en Sanidad

7 mayo, 2012

La OCU no es favorable al copago en sistema sanitario, puesto que consideramos que es erróneo afirmar que facilita su sostenibilidad, como ha quedado patente en países donde se ha probado este modelo. Ya se conocen las medidas del nuevo REal Decreto: desde la OCU damos nuestra primera valoración.


Madrid, 18 de abril de 2012. Con motivo de la reunión que celebra este miércoles el Consejo Interterritorial de Salud para acordar cómo se va a aplicar el recorte de 7.000 millones de euros anunciado recientemente por el Gobierno, la OCU se ha dirigido a la Secretaria General de Sanidad y Consumo para trasladarle unas medidas que, a nuestro juicio, pueden suponer un ahorro importante al Sistema Público de Salud:

Las propuestas de la OCU

1. Un mecanismo estable de financiación de la sanidad que garantice la prestación de servicios.

2. Con carácter general, el Catálogo de prestaciones del sistema nacional de salud no debe ser recortado salvo para procedimientos, aparatos y tratamientos sin valor clínico demostrado (es necesario, por ejemplo, reducir la utilización de técnicas de imagen innecesarias).
3. La OCU no es favorable al copago sanitario (pago por acto médico). No facilita la sostenibilidad del sistema sino que acentúa la desigualdad y penaliza a los más vulnerables. El mecanismo disuasorio que se persigue con el copago retrasará acudir al médico y puede hacer que empeoren patologías por lo que al final el coste en su tratamiento puede ser más elevado.
4. En cuanto al copago farmacéutico, que ya existe en España, la OCU no está de acuerdo con las medidas adelantadas en la prensa. En su lugar, plantea un sistema de pago en función de la renta, contemplando la posibilidad de exención para rentas más bajas y personas desfavorecidas.
5. Generalización del uso de tarjeta sanitaria única y receta electrónica en todo el territorio.
6. La financiación selectiva de medicamentos, tecnologías sanitarias y tratamientos basada en criterios de coste-efectividad y seguridad para los pacientes. En este sentido la OCU se opone a desfinanciar medicamentos simplemente en función de su coste, sin atender a criterios de coste-efectividad y utilidad clínica demostrada.
7. Mayor avance en la financiación por grupos terapéuticos equivalentes y la utilización de genéricos, fijando como objetivo una tasa del 50%, similar a países de nuestro entorno.
8. La no financiación de las novedades terapéuticas más costosas que no aportan ventajas comparativas con el tratamiento de referencia (como ejemplo, a pesar de que la simvastatina es el tratamiento de referencia para el colesterol elevado, recientemente se ha incorporado a la financiación pública el uso de la pitavastatina, de similar eficacia pero que cuesta 11 veces más).
9. Racionalización del transporte sanitario para la rehabilitación, según criterios de necesidad.
10. Fortalecimiento de organismos de evaluación de medicamentos y tecnologías sanitarias, basadas en la evidencia científica, reforzando su independencia y transparencia. Es necesario también coordinar los esfuerzos de los distintos centros de evaluación de las comunidades autónomas para aprovechar las sinergias existentes y evitar las duplicidades.
11. El control del gasto en medicamentos debe extenderse al gasto hospitalario, donde debe primar la transparencia en la rendición de cuentas.
12. La promoción de la salud y la prevención de enfermedades son un elemento indispensable de reducción del gasto sanitario. La crisis económica no debe ser la excusa para recortar las prestaciones del sistema, tiene que ser la oportunidad para racionalizar el gasto sanitario.
13. La implantación en todo el territorio del uso de las facturas informativas con el coste real de los servicios. Difícilmente pueden los ciudadanos apreciar de una forma adecuada los servicios que reciben si no tienen una idea adecuada del coste de los mismos.
14. La determinación de indicadores comunes en todo el territorio para el análisis, la monitorización de la asignación de los recursos y la comparación de los costes y los resultados en salud, que garanticen la transparencia en la utilización de los recursos.
15. En relación con la introducción de nuevas formas de gestión empresarial, es necesaria la auditoría regular e independiente de los costes y resultados en salud de los nuevos servicios y la comparación razonada, con indicadores estandarizados de las mejores fórmulas de gestión del gasto público sanitario.
16. Mantenimiento de programas de formación y desarrollo de la atención primaria como base de la Sanidad. Modelos basados en la atención primaria han demostrado ser más eficientes desde el punto de vista de los costes que los que se centran en la atención médico-hospitalaria.
17. Asegurar el derecho a la sanidad transfronteriza al mismo tiempo que se fomenta la correcta facturación de los servicios prestados entre diferentes países en especial los de la UE, para evitar los abusos del llamado “turismo sanitario”.
18. La creación de un procedimiento centralizado de compras de medicamentos para tratar de conseguir mejores precios de adquisición.

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