Siria: Se descubre una campaña para silenciar a los manifestantes

4 octubre, 2011

Londres / Madrid.- En un nuevo documento publicado hoy, Amnistía Internacional afirma que manifestantes sirios en Europa y América han sido objeto de seguimiento y acoso sistemáticos por parte de funcionarios de la embajada y de otras personas aparentemente afines al régimen sirio.


El documento, titulado The Long Reach of the Mukhabaraat, incluye casos de más de 30 activistas en ocho países –Canadá, Chile, Francia, Alemania, España, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos– que afirman haber sufrido intimidación por parte de funcionarios diplomáticos y otros, y que, al parecer, en algunos casos sus familias en Siria han sufrido hostigamiento, detención e incluso tortura.

“A través de la protesta pacífica, ciudadanos sirios expatriados han intentado llamar la atención sobre unos abusos que nuestra organización considera equivalentes a crímenes de lesa humanidad, lo que representa una amenaza para el régimen sirio –afirmó Neil Sammonds, investigador de Amnistía Internacional sobre Siria–. Aparentemente, la respuesta del régimen ha sido poner en marcha una campaña sistemática, y en ocasiones violenta, para intimidar a los sirios en el extranjero y silenciarlos”.
“Esto no es sino otra muestra de que el gobierno sirio no va a tolerar la opinión disidente legítima y está dispuesto a ir muy lejos para amordazar a quienes lo cuestionan públicamente”.

En muchos casos, la organización descubrió que el personal de la embajada siria primero había grabado o fotografiado a participantes en la protesta y después había acosado a esas personas por diversos medios –llamadas telefónicas y mensajes por correo electrónico y a través de Facebook– para advertirles que lo dejaran.

Algunos activistas dicen que fueron directamente amenazados por funcionarios de la embajada. Un alto funcionario se puso directamente en contacto con Naima Darwish, quien había creado una página en Facebook para convocar protestas ante la Embajada de Siria en Santiago de Chile, y le pidió que se vieran en persona. “Me dijo que no debía hacer esas cosas –contó a Amnistía Internacional–. Y que perdería mi derecho a volver a Siria si perseveraba”.

Varios sirios descubrieron que familiares suyos en Siria estaban sufriendo persecución por parte de las fuerzas de seguridad, aparentemente con la intención de disuadirles de continuar con sus actividades en el extranjero, con consecuencias potencialmente demoledoras.

La madre de Malek Jandali, de 66 años, y el padre, de 73, sufrieron un ataque en su domicilio de Homs después de que Malek, pianista y compositor de 38 años, actuara en julio en una manifestación en favor de la reforma ante la Casa Blanca, en Estados Unidos.

Malek contó a Amnistía Internacional que sus progenitores habían sido golpeados y encerrados en el cuarto de baño mientras su piso era saqueado. Los agentes dijeron al padre y la madre: “Esto es lo que le pasa a uno cuando su hijo se burla del gobierno”. Después de aquello habían huido del país.

Al parecer, se ha obligado a personas en Siria a repudiar públicamente a sus familiares en el extranjero. Sondos Sulaiman grabó un vídeo en junio desde Alemania en el que pedía a sus compañeros alauitas –grupo minoritario al que pertenece la familia Asad, en el poder– que desafiaran al régimen. Contó lo siguiente a Amnistía Internacional: “Mi hermano apareció en la televisión estatal siria denunciando este vídeo y diciendo cosas feas de mí para arruinar mi reputación. Estoy segura de que no lo hizo por voluntad propia”.

Sondos no ha podido ponerse en contacto con ningún miembro de su familia para conocer su situación, especialmente la de su hermano.

Amnistía Internacional urge al gobierno sirio y a sus representaciones diplomáticas a que detengan el acoso contra los sirios que se han manifestado contra el régimen de Bachar el Asad en el extranjero.

Asimismo, la organización pide que los familiares de estos activistas que residen dentro de Siria no sean molestados por el ejército o las fuerzas de seguridad. Por último, AI pide que el gobierno sirio respete el derecho de sus ciudadanos a la protesta pacífica.

El caso de España

En España, el presunto acoso y otros abusos cometidos contra miembros de la comunidad siria en España y contra familiares suyos en Siria como consecuencia de sus protestas pacíficas han sido de tal gravedad que la Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS) estaba preparando acciones legales ante la justicia española.

Según testimonios recogidos por dicha asociación, el personal de la embajada ha tomado fotografías y grabado en vídeo las protestas frente a la embajada para identificar a los participantes y obstaculizar posteriormente cualquier trámite que esos residentes sirios en España tengan que hacer, acosarlos e intimidarlos en sus hogares y lugares de trabajo, y localizar a sus familiares en Siria para después castigarlos.

Algunas personas se quejan de que la Embajada de Siria había declinado llevar a cabo unos trámites administrativos necesarios. Varias personas manifestaron que habían sufrido acoso de diversa índole además de insultos y amenazas.

En concreto, el periodista Mazen Yaghi, que había promovido las manifestaciones a través de Internet, afirmó que el Centro Cultural Sirio, al parecer dependiente de la embajada siria, había distribuido a toda la comunidad siria en España un mensaje difamatorio por correo electrónico en el que se afirmaba que Mazen Yaghi era sospechoso de robo de dinero del Tesoro sirio y se disuadía a los destinatarios de asistir a las protestas que él estaba promoviendo.

En dos de los casos presuntamente hubo agresiones durante las protestas como parte del hostigamiento. En otros dos casos resultaron afectados familiares en Siria. Especialmente grave es el caso de Imad Mouhalhel: su hermano Aladdin Mouhalhel estuvo cuatro días detenido en Siria hacia mediados de julio de 2011; le mostraron fotografías y vídeos de las protestas ante la Embajada de Siria en España y lo obligaron, mediante tortura, a identificar a su hermano entre los participantes.

El 29 de agosto volvieron a detenerle y lo obligaron a telefonear a Imad para pedirle que dejara de asistir a las protestas. Desde entonces, sus familiares, tanto en Siria como en España, no han vuelto a tener información sobre Aladdin y temen que haya muerto bajo custodia a causa de la tortura.

Recomendaciones a los Gobiernos de acogida

Amnistía Internacional afirma que es necesario que los países de acogida tomen medidas más contundentes contra las embajadas sirias acusadas de organizar estos actos de hostigamiento e intimidación, y pide a los gobiernos de los países afectados que protejan el derecho a la libertad de expresión y de asociación.

“Confiamos en que los gobiernos actúen ante las acusaciones verosímiles de abusos sin esperar a la presentación de denuncias formales –afirmó Neil Sammonds–. Muchas de las personas con las que hemos hablado tienen demasiado miedo de lo que pueda pasarles para presentar denuncia ante la policía”.

“Esperamos que se procese a todo funcionario responsable de tales actos y que, si en su calidad de diplomático resulta inmune al procesamiento, se le pida que abandone el país”.

Las autoridades de los países de acogida deben tomar medidas igualmente cuando existan informes verosímiles según los cuales, como consecuencia de la participación de sirios en el extranjero en protestas a favor de la democracia, sus familias en Siria han sufrido violaciones de derechos humanos. Entre otras medidas, deberían presentar quejas formales ante el embajador de Siria en el país de acogida o hacer que el representante diplomático del país de acogida acreditado en Siria eleve una protesta ante las autoridades sirias.

En el caso de España, Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España, ha manifestado que también el Gobierno español debe garantizar la protección de la libertad de expresión de los manifestantes sirios, investigando cualquier denuncia de represalias por parte de la representación diplomática siria en España y actuando en consecuencia.

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