Ecologistas en Acción asegura que se puede prescindir de la energía nuclear sin problemas

27 abril, 2011

La propuesta de generación eléctrica para 2020 de Ecologistas en Acción presenta un escenario para eliminar en 10 años las centrales nucleares en España. Además, la propuesta incluye el cierre de las centrales de carbón y fuel-gas, aunque mantiene parte de la generación con gas natural en ciclo combinado y cogeneración como energía de apoyo, siempre como forma de transición hacia un sistema basado únicamente en fuentes renovables. Por ello piden la implicación de los Ayuntamientos, empresas y particulares para aumentar la implantación y mantenimiento de las instalaciones renovables en el Suroeste de Madrid.


Se consigue con ello una reducción del 73 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, además de la eliminar la producción de residuos radiactivos. La gran reducción conseguida en el sector eléctrico se suma a la del transporte, gracias al paso gradual del transporte de personas y mercancías por carretera al transporte en ferrocarril electrificado, mucho más eficiente. El resto de sectores (industrial, comercial, doméstico, agrícola…) también deben reducir sus emisiones para lograr finalmente una reducción del 45% respecto a los niveles de 1990, de forma que se garantice un incremento de temperatura que no supere 1’5ºC.

Es imprescindible una apuesta decidida por las fuentes renovables, tanto en grandes como en pequeñas instalaciones. Una política clara de fomento del ahorro y la eficiencia en todos los sectores permitiría la reducción del consumo de energía primaria (la que contienen las fuentes energéticas) de hasta un 42 %, y del consumo de energía final (la que llega al consumidor) del 34’5 %. El consumo de energía eléctrica debería descender hasta los 170.000 GWh (una reducción del 37 % respecto de 2009), al que se añadirían otros 30.000 GWh destinados al transporte.

Algunas de las políticas a desarrollar son la aplicación de tarifas por tramos, la ampliación de la gestión de la demanda (grandes consumidores que estén dispuestos a cerrar las instalaciones cuando no haya suficiente energía disponible), o el aumento de la capacidad de almacenamiento de energía mediante bombeo y embalses reversibles.

La energía eólica llegaría a duplicarse, hasta los 33.000 MW instalados. La hidroeléctrica también aumentaría, aunque sin construir más embalses, aprovechando los ya existentes pero que no cuentan con grupos de generación, y repotenciando los que los tienen. Se apuesta también por la energía solar, tanto la fotovoltaica como la termosolar, mientras la biomasa o el biogás aumentarían ligeramente la potencia instalada pero únicamente como potencia de apoyo en momentos de necesidad. La gestión del sistema debería llevarse a cabo mediante criterios de idoneidad técnica y sostenibilidad medioambiental, por lo que el sistema eléctrico debería cambiar sus criterios de libre mercado y rentabilidad económica por otros acordes con el respeto al medioambiente y la equidad social.

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