Carta al Sr. Director del Área Territorial de Madrid-Sur

1 Abril, 2011 0 comments

Artículos de opinión en tercerainformacion.es por Consuelo Delgado


Sr. Director del Área Territorial de Madrid-Sur:

Como ciudadana de Madrid, interesada en conocer y entender lo que sucede en el mundo y las causas de las situaciones que vivimos, deseo hacerle llegar mi profundo desagrado por el escrito que usted ha dirigido a los directores de institutos y colegios públicos de Leganés. Precisamente es de agradecer la labor que están haciendo los profesores al invitar a sus aulas a personas que pueden dar información directa sobre ciertos temas de nuestra realidad, de modo que los alumnos aprendan a contrastar informaciones, no se conformen con las fuentes más fáciles de acceder (los grandes medios de comunicación), se planteen preguntas sobre la historia pasada y su relación con el presente, indaguen cuáles son las causas de lo que ocurre a nuestro alrededor, quieran saber más, en definitiva, para poder juzgar con espíritu crítico la rea lidad y formar su propia opinión.

En realidad, usted acaba su escrito deseando llegar a esto mismo, cuando habla de «favorecer en los alumnos opciones y alternativas» para que puedan «discernir y elegir con el mejor de los criterios como ciudadanos libres y responsables». Por eso, resultan incongruentes las críticas que hace a los institutos y colegios públicos por acoger estos actos. Siguiendo el hilo de su exposición, desearía hacerle los siguientes comentarios:

—Alega usted dos escritos del Presidente del Comité Legal de Lucha contra la Discriminación, de los que no adjunta copia para que podamos saber las acusaciones que hace. Me sorprende sobremanera que usted acepte como autoridad lo que pueda decir ese Comité, del que ignoramos todo: ¿quién lo forma?, ¿a qué discriminación se refiere?, ¿qué peso tiene en las decisiones de la Administración? y, sin embargo, sí cuestione las actividades de profesores y de la Asociación Cultura, Paz y Solidaridad Haydée Santamaría por lo que dicen terceras personas. En primer lugar, considero que es obligación del Director del Área de Educación conocer lo sucedido recabando información de ambas partes antes de emitir un juicio prohibitivo sobre el asunto. Por ello le insto a que hable con los profesores afectados y con la propia Asociación. En segundo lugar, este Comité desconocido, ya que parece luchar contra la discriminación, ¿acaso se queja de la discriminación de los hijos de inmigrantes en muchos colegios e institutos de Madrid?, me refiero a los concertados y privados, donde prevalece la no admisión de estos niños.

—Afirma usted que los escritos recibidos se manifiestan «en contra de la Plataforma Rumbo a Gaza que se está llevando a cabo en algunos centros educativos». Aquí debo señalarle un gran error: la Plataforma Rumbo a Gaza es independiente de los centros educativos, no se está haciendo en los centros sino en la calle en todo el Estado español. A los centros van personas de una asociación que se llama Asociación Cultura, Paz y Solidaridad Haydée Santamaría y que dan una charla informativa acompañada de algún vídeo a petición de los profesores.

Otra cosa es que se proyecte un vídeo sobre lo que ocurrió con la flotilla a Gaza, en la que participaron algunos miembros de la Asociación y que ahora están también en la Plataforma Rumbo a Gaza, o que se haga mención a la Plataforma. De hecho, son variados los vídeos que se llevan, según las edades de los alumnos o si ya vieron los vídeos hechos otros años. Además, tras el debate, los alumnos participan en un Concurso de Relatos.

—Habla usted de la «libertad de cátedra de los profesores» y que «deben abordarse determinados temas relevantes con rigor, objetividad y profesionalidad». Precisamente, los profesores, en el ejercicio de esa libertad de cátedra, han decidido traer a su clase a unas personas que tienen mucha más información que ellos para hablar de este tema y que, por tanto, son las personas indicadas para hablar con rigor y objetividad de sucesos en los que han intervenido directamente o sobre los que han estudiado en profundidad desde hace años. No tiene más que ver la página web de la Asociación para comprobarlo (www.culturaypaz.org).

—Incurre usted en una contradicción al afirmar primero que hay que «evitar despertar en los ciudadanos susceptibilidades que puedan condicionar o influir en la manera de pensar de los alumnos» y alabar después la labor de los profesores «contribuyendo con sus actuaciones a la formación y educación de los alumnos, haciendo de ellos personas libres y tolerantes». Precisamente, para que los alumnos puedan formarse en el espíritu crítico y sean capaces en el futuro de pensar por sí mismos libremente, necesitan que les den a conocer diversas fuentes de información y herramientas para contrastar los contenidos y para cuestionarse qué versiones pueden ser más fiables y dónde pueden estar las causas de lo que ocurre. No se trata de condicionar o influir, sino de hacer pensar a los alumnos.

—Apela usted a la libertad de cátedra; bien, pues en virtud de ella, hay que respetar que algunos profesores quieran dar información a sus alumnos sobre un determinado tema de forma directa a través de especialistas en dicha cuestión. Es como si mañana llevan a un investigador para hablarles de un tema de medicina, física, informática… ¿Mandaría usted también una orden prohibiendo que los profesores llevaran a estas personas a sus aulas?

—Hace usted una afirmación imposible: «los profesores deben velar en todo momento por la imparcialidad y neutralidad». Sucede que los profesores son personas y como tales opinan sobre el mundo y, por tanto, no son imparciales ante la vida. Aunque no les diga a sus alumnos cuáles son sus ideas, de muchas maneras transmite su posición ante la vida, lo quiera o no, porque todos nos desnudamos en nuestros actos y palabras (usted mismo al escribir la carta, defendiendo neutralidad e imparcialidad, no puede mostrar una actitud más parcial). Si los profesores invitaran a un investigador para hablarles de medicina, física, informática…, también en esos temas la persona en cuestión podría traslucir perfectamente su visión de las cosas (puede hablar de enfermedades que han vuelto a aparecer por la pobreza o de otras nuevas que surgen por la contaminación y el destrozo del planeta, y aquí entramos en temas político-económicos; puede hablar del coltán para los móviles de tercera generación y ponerlo en relación con las guerras y violaciones de mujeres que provoca en el Congo; puede hablar del desastre humano y planetario de los fallos de las centrales nucleares y al tratar el uso de las energías entraría en otro tema político-económico…). ¿Es que habría cartas de protesta por llevar a esos investigadores a los colegios para hablar de primera mano de los temas que conocen? Pues resulta que las personas de la Asociación Cultura, Paz y Solidaridad Haydée Santamaría son investigadores y especialistas en los temas que llevan a las aulas.

—Lo curioso es que al final defiende usted lo mismo que los profesores y las personas de esta Asociación: «[los profesores deben], sobre todo, salvaguardar y favorecer en los alumnos opciones y alternativas que, con toda seguridad, como consecuencia, de la excelente formación y educación que están recibiendo, en su día, cuando tengan edad para ello sabrán discernir y elegir con el mejor de los criterios como ciudadanos libres y responsables».

Precisamente, la Asociación Cultura, Paz y Solidaridad Haydée Santamaría lleva a los colegios otras opciones en la forma de ver el mundo, otras versiones rigurosamente documentadas de lo que sucede en el mundo; incluso en los vídeos (hay uno donde la mera sucesión de imágenes permite contrastar los discursos de los políticos con imágenes crudas de la realidad) se les da opción para que los alumnos vean por sí mismos las mentiras y contradicciones que hay en el mundo y en los grandes medios de comunicación. Precisamente frente a tanta invasión de la televisión y de internet sobre los niños y adolescentes, los alumnos necesitan disponer de herramientas para no “tragarse” lo primero que vean. Y en esas charlas-debate se les dan herramientas a los alumnos para que disciernan. Dice usted «cuando tengan edad para ello»: ¿cuál es la edad que usted considera adecuada para discernir?, porque los chavales andan muy despabilados a esas edades y más aún si han vivido tragedias: que se lo pregunten a los hijos de inmigrantes aquí en Madrid sin ir más lejos, o a los que escriben los relatos desde el otro lado, en Palestina, para el Concurso de Relatos que organiza la Asociación Cultura, Paz y Solidaridad Haydée Santamaría precisamente en estas charlas de institutos y colegios públicos, o a los que han sufrido la invasión y guerra de Iraq, Afganistán y tantos otros países.

Sinceramente, señor Director, no quisiera sospechar que tras esas acusaciones que le han remitido haya intereses más ocultos y reprobables: el diario El País ha publicado recientemente que «El Ejército israelí ha creado un departamento especializado en el espionaje de organizaciones no gubernamentales extranjeras» para «contrarrestar lo que el Gobierno de Netanyahu considera “una campaña internacional de deslegitimación” contra Israel por parte de numerosas ONG de tendencia izquierdista, principalmente europeas».

Como ciudadana del mundo deseo que los niños y adolescentes crezcan en el conocimiento y en la formación de un espíritu crítico ante ese conocimiento de la realidad, porque la sociedad necesita personas que piensen por sí mismas, no consumidores sumisos dirigidos por los grandes medios de comunicación y los poderes que hay detrás de ellos.

Agradeciéndole de antemano su atención, le saluda respetuosamente

*Consuelo Delgado (ciudadana y conocedora de las actividades de la Asociación Cultura, Paz y Solidaridad Haydée Santamaría)

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