Cantautor de tapadillo

6 septiembre, 2008

Durante cuatro años, entre los 14 y los 18, sólo las paredes de su habitación conocieron las canciones de David Torrico. En cuanto sus padres salían a la compra, este chaval de Leganés desenfundaba la guitarra, enchufaba el magnetófono y ponía voz a esas canciones que escribía a hurtadillas.


“Lo de ‘plastautores’ nos lo hemos ganado a pulso a veces”, dice Torrico

La primera se llamaba Te llamas azul, verde y amarillo, aunque ahora le entra la risa sólo de recordarlo. “Sí, ya sé que el título no resulta muy prometedor, pero… ¡es que estaba empezando!”.

¿Un cantautor leganense, dijimos? “Casi todos mis amigos eran heavies y a mí me tenían por un poco raperillo, pero en mis cascos sonaban en realidad, con voz bajita, los discos de Luis Pastor y Silvio Rodríguez”, confiesa Torrico, infinitamente más desinhibido que en los tiempos en que hubo de salir del armario como autor de canciones. David tiene ahora 25 primaveras, el pelo teñido de rubio, un álbum (Pigmentos) autoproducido hace un par de años y una segunda entrega discográfica ya en el horno, y esta misma semana ha debutado con su trío en la sala Galileo Galilei de la capital. Palabras mayores.

A David no le faltó compañía en su puesta de largo. Por las mesas buscaban acomodo sus padres (que ya están al cabo de la calle) y los compañeros en la escuela de magisterio: si el próximo lunes aprueba matemáticas y su didáctica, Torrico se convertirá en un flamante licenciado. Se advertía, además, una elevada concentración de cantautores jóvenes por metro cuadrado: Salvador Amor, Kanka, El Niño de la Hipoteca, Marwan… Muchos se conocieron en el último certamen nacional de Ceutí (Murcia), y desde entonces hacen piña.

“Esa maldad de llamarnos plastautores nos la hemos ganado a pulso, a veces”, concede esta nueva promesa de la tradición trovadoresca, “pero espero que algunas de mis canciones sirvan de argumento en sentido contrario”. Las más recientes lucen títulos mucho más sugerentes que aquellas grabaciones furtivas: Antes que el tiempo barra, Una ficticia tempestad, La cama por hacer… Su autor las presentó en agosto durante una gira por Minas Gerais, en Brasil, y ahora las redondea por los locales antes de entrar a grabarlas.

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