Fantasmas en el nuevo Ayuntamiento

28 abril, 2008

Dicen que, los segundos y cuartos martes de cada mes, envueltos en una invisible bruma, asisten a los plenos y juegan a la política y con los políticos, porque ellos opinan como yo, que la política y los políticos juegan con el pueblo fantaseando más que los fantasmas, juegan con nuestra riqueza y nos administran como si Leganés fuera una finca privada de ellos.


Pululaba este aprendiz de poeta por las cercanías del palacio municipal, (nuevo ayuntamiento) quizás para encontrar los desatinos del equipo de gobierno local y la desorientación total de una oposición venida a menos y desinflada como los balones o pelotas de los pobres de posguerra, cuando…
Lo que voy a narrar parece un cuento montoyaniano, pero no, es real, aunque los lectores no lo crean. Una de esas noches de luna llena, en que a vista de pájaro y hasta de transeúnte se observa como el Paseo de Colón, la Casa-Cuartel de la Benemérita, y el palacio municipal y el (viejo) psiquiátrico forman una cruz, bien, pues en esa cruz, la noche citada, pasaban purgando no se qué, las ánimas benditas de cuanto enfermos mentales han muerto en el antiguo Manicomio de Santa Isabel.

Esa cruz, a los pies de nuestro alcalde y su flamante despacho, es el inevitable vía crucis de las ánimas benditas de los locos, qué, desalojados a golpes de piqueta del viejo Santa Isabel, vagan cada noche por las inmediaciones de nuestro medio ayuntamiento, esto pasaba y pasa inadvertido para los leganenses, hasta que un día gris plomizo, de este abril que marcea con el rostro de la demencia, – ese rostro que dibujo tan bien, y como nadie Luís Arencibia- sí, ese día penetraron los fantasmas o las almas en pena al salón de plenos, a Legacom y al despacho de nuestro regidor.

Hay quien los ha visto girar cabalgando sobre los autómatas del millonario reloj, en un recreo nocturno en que las almas de la locura ríen como niños en su sinrazón y en su inocencia, porque no existe nada más inocente que el alma viviente de un loco.

Dicen que, los segundos y cuartos martes de cada mes, envueltos en una invisible bruma, asisten a los plenos y juegan a la política y con los políticos, porque ellos opinan como yo, que la política y los políticos juegan con el pueblo fantaseando más que los fantasmas, juegan con nuestra riqueza y nos administran como si Leganés fuera una finca privada de ellos.
Todo esto ven y hacen los fantasmas, han ocupado el ayuntamiento nuevo, y a veces, se quejan y lloran, porque en cada sinrazón, recuerdan los baños de agua helada, las descargas eléctricas y la brutal trepanación buscando la nada en la nada.

Una mañana de viento huracanado, en un instante de cordura al ver salir del palacio consistorial a Rafael Gómez Montoya, todos los fantasmas al unísono gritaron: “Montoya gira a la izquierda” y Montoya no giró porque a la izquierda del ayuntamiento-palacio está la calle Polvoranca, polvo que arranca, y las ánimas fantasmales susurraron al viento. ¡Pobre Leganés, que Dios te ampare!
Y las calles se llenaron de basura, la huelga de los trabajadores de la limpieza, está tan justificada como el pan nuestro de cada día, porque los trabajadores y trabajadoras, cobran salarios de miseria, mientras, los cargos de confianza absorben parte de las mieles de nuestro panal. Ese panal público, nuestro, donde los trabajadores son dueños pero también peones de este ajedrez desrazonado de una izquierda en crisis permanente.

Montoya gira a la izquierda gritan las ánimas benditas, hasta las almas benditas de lo locos, ven como viene Etó, Luis Aragonés, las fundaciones, el lujo de tu coche… y los trabajadores cada vez más pobres.

Leganés, 27 de abril de 2008

José Manuel García García (JOSMAN)

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