El PSOE de Leganés sella la paz

2 agosto, 2007

La nueva ejecutiva regional cierra en tres días la crisis que puso en peligro la alcaldía


La brecha abierta la pasada semana en Leganés, después de que 4 de los 11 ediles socialistas afines al sector guerrista se ausentaran del pleno, ha dejado de sangrar. Y han sido necesarias sólo dos reuniones y dos cirujanos de la nueva ejecutiva del Partido Socialista de Madrid, que dirige desde el pasado fin de semana Tomás Gómez, para superar la amenaza de perder la alcaldía de la quinta ciudad de la región (182.471 habitantes) 20 días después de habérsela arrebatado al PP con una moción de censura que logró el apoyo de IU. El PP ganó las pasadas elecciones municipales y obtuvo 12 concejalías. El PSOE se quedó con 11, IU logró tres y los independientes de ULEG, una.

Cuatro ediles guerristas se ausentaron de un pleno por discrepancias con el alcalde

El partido da por superada la división y destaca “la normalidad institucional”
Lunes por la tarde. Tras la primera reunión de la nueva dirección socialista, tanto el alcalde de Leganés, Rafael Gómez Montoya, como los ediles díscolos son convocados a sendas reuniones para la mañana siguiente en la sede del PSM. Los encargados de pilotar la “desactivación de la crisis” fueron el nuevo secretario de Organización, Francisco Pérez, y el secretario de Política Municipal y también alcalde de Fuenlabrada, Manuel Robles.

Primero se reunirían con Gómez Montoya, a las 10.30. Dos horas más tarde harían lo propio con dos representantes del sector crítico de Leganés. El secretario general, Tomás Gómez, intervino sólo por teléfono, para poner el broche final al acuerdo.

Los dos encuentros, de aproximadamente una hora y media cada uno y “absolutamente cordiales, aunque firmes”, según las partes, sirvieron para acercar posturas y desbloquear la situación en una ciudad que ha tenido dos alcaldes en un mes y medio. El propio Manuel Robles destacó la responsabilidad mostrada por todos los implicados durante las reuniones.

La salida a la crisis pasa porque los cuatro ediles díscolos se hagan cargo de la dirección de otros tantos departamentos, que con toda probabilidad serán los mismos que ya les fueron ofrecidos a mediados del pasado mes y que rechazaron: Sostenibilidad, Salud y Consumo, Seguridad Ciudadana y Desarrollo Local. Todos ellos son cargos remunerados.

Pero la diferencia, indicaron fuentes socialistas, será que en esta ocasión “no habrá mutilación, ni censuras”. El último desencuentro entre el alcalde de Leganés y los críticos se había producido por la intención del primero de “supervisar por motivos de perfil profesional” los nombramientos de directores de servicio, lo que los ediles díscolos entendieron como un veto al nombramiento del ex secretario de organización de la Agrupación Socialista Leganense y rival político del alcalde, Luis Martín Sierra.

El acuerdo hará posible, además, que en la primera semana del mes de septiembre pueda celebrarse el pleno suspendido el martes de la pasada semana tras la ausencia de Santiago Llorente, Laura Oliva, María José Banegas y Juan Antonio González. En este pleno se aprobará la elección de los representantes en empresas públicas o comisiones informativas y se dará luz verde al reglamento orgánico del Consistorio, renovado tras la inclusión del municipio en el régimen especial de grandes ciudades.

El PSM daba ayer por cerrada la crisis y ponía el acento en “la normalidad institucional” y en la necesidad de centrarse en el trabajo por los vecinos de una ciudad que vive sobresaltada desde el pasado 16 de junio, cuando la que debía ser la investidura de Rafael Gómez Montoya, sustentada por PSOE e IU, se convirtió en un sorpresivo ascenso a la alcaldía de Guadalupe Bragado, quien hizo valer los 12 votos del PP gracias al desacuerdo entre los partidos de izquierda.

Semanas de diálogo entre las direcciones regionales de socialistas e IU dieron su fruto y 23 días después una moción de censura devolvía Leganés a la izquierda. Pero cuando todo parecía volver a la normalidad, salían a la luz las discrepancias existentes en el seno socialista. Por un lado, Rafael Gómez Montoya y, por otro, Santiago Llorente no eran capaces de ponerse de acuerdo para aunar dentro del gobierno municipal las sensibilidades que representan. Llorente y otros tres ediles no aceptan las ofertas del alcalde y deciden no tener concejalía remunerada. Para ellos es una gota más. Meses atrás ya han visto cómo la anterior dirección socialista de Madrid impuso a Gómez Montoya como candidato en la localidad, sin atender a sus peticiones de primarias. El conflicto explota el pasado día 24, cuando los cuatro ediles se saltan el pleno. La onda expansiva parece que se extinguió ayer.

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