Carlos Delgado, el concejal independiente de Leganés (ULEG), ofrece su visión de lo sucedido el sábado 16

19 junio, 2007

Transcribimos las valoraciones que el presidente de ULEG y concejal electo de la corporación de Leganés ha realizado hoy en su blog: http://uleg.blogspot.com/


Supongo que ya estaréis todos informados: el pasado sábado 16, contra todo pronóstico (aunque algunos ya habíamos adelantado que en las relaciones PSOE-IU había muchos claroscuros y peajes pendientes que podrían provocar esta hecatombe), asumió el bastón de alcaldesa Guadalupe Bragado, del PP.

La votación fue así:
Guadalupe Bragado, 12 votos (los de sus concejales).
Rafael Montoya, 11 votos (los de sus concejales).
Carlos Delgado, 1 voto (el mio como concejal de ULEG).
3 en blanco, los de IU

Allí estaba yo como concejal de ULEG en la mesa presidencial de edad (me tocó por ser el miembro más joven de la corporación), junto a la socialista Emilia Quirós (la mayor de la corporación). A mi lado por la izquierda se sentaba Rafael Montoya, y a dos asientos más a mi derecha se situaba Guadalupe Bragado. Todo fue propio de una gran tragedia griega: risas, llantos, catarsis final…

Mis sensaciones esa tarde fueron extrañas. Tenía la intuición desde la noche electoral del 27 M de que se podría producir una “tamayada” o que IU no apoyara a Montoya, pero cuando a las 19.00 horas vi a la plana mayor de IU (Calle, Castejón, Rubio, Bejarano…) sonriendo, moviendo el pulgar hacia arriba y haciendo la uve pensé que el pacto se había materializado con clara ventaja para IU. Aunque, claro, veías los rostros de los socialistas y aquello era más bien un funeral…

Lo demás ya lo conocéis: el paripé de Calle pidiendo que les facilitaran papeletas en blanco (el secretario del Ayuntamiento le recordó que para esa fórmula ya existía el mecanismo de entregar el sobre vacío), los abrazos variopintos, la llegada de Esperanza Aguirre y la cúpula madrileña del PP bajo la atenta mirada en primera fila de Simancas y de Ángel Pérez (IU), etc.

Para ULEG el día era y fue una fiesta (que acabó con unas copillas en La Cubierta), con independencia de que saliera alcalde uno u otra. Nosotros nos votamos a nosotros mismos y nos sentimos orgullosos de poder representar con independencia de criterio y con la cabeza bien alta a nuestros 5422 votantes, que entendemos que nos han pedido ejercer de voz crítica y responsable de los ciudadanos y no servir de alfombrilla de nadie.

Pero, claro, supongo que lo que estáis esperando es nuestra valoración de lo sucedido y ver qué vamos a hacer. En primer lugar, hemos de dar la enhorabuena a la nueva alcaldesa y desear que desempeñe su función en defensa e interés de los leganenses. En este sentido, para ULEG, el que el gobierno sea liderado por populares o socialistas nos era indiferente. Nuestra labor ha sido y será (si así nos siguen respaldando los votantes) la de colaborar leal y constructivamente con el gobierno municipal en aquello que creamos conveniente para los vecinos y en ejercer una demoledora crítica y sin paños calientes de los despilfarros y de la mala gestión. Nuestra vara de medir será el programa electoral con el que nos presentamos y el tener la conciencia tranquila.

Vamos a vivir momentos de presiones y tensiones, donde unos y otros querrán tenernos en su bando. Oiremos todo tipo de teorías de la conspiración aunque nadie puede negar la realidad: IU tendrá que explicar a sus votantes algo que nos parece inexplicable, aunque cada uno en su casa sabrá lo que hace, y es el por qué la alcaldía ha recaído en la derecha.

Eso sí, ULEG tiene su propio “bando”, y como ya comentamos a Teleleganés el pasado sábado no sé si en 2011, en 2015, en 2019 o en 2023, pero alguien que represente a ULEG será el alcalde de Leganés. Y con esos parámetros encaramos esta legislatura.

En este sentido y en las condiciones que ahora vivimos habría que plantearse una apuesta por un gobierno de concentración, es decir, que para superar esta situación que podría hacerse ingobernable se recuperara un poco el espíritu de la Transición recientemente celebrada y todos los grupos empujáramos del carro de Leganés o, en su defecto, se estableciera un pacto estable de acuerdos programáticos concretos en los que una gran mayoría de leganenses estamos de acuerdo: Quitar la tasa de Basura, llevar el metro de La Fortuna al centro, construir al menos cinco guarderías sin discriminación para los leganenses, hacer un centro de salud en Arroyo Culebro, dar solución a los adjudicatarios de los diferentes PAUS de Leganés, despojar de EMSULE su caracter propagandístico y de chiringuito particular…

Parece, por la experiencia sufrida estos años una tarea casi imposible o incluso utópica ya que lamentablemente lo que siempre se lleva es lo de “colgarse medallas” y defenestrar, ningunear o machacar al contrario, incluso al posible socio, presente o futuro. En cualquier caso, ULEG lanza la propuesta desde estas páginas. ¿Alguien más se suma?

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