Llegan los parques geriátricos después de que Leganés inaugurara el pasado verano el primer gimnasio al aire libre para mayores de España

11 enero, 2006

Unos extraños artilugios de color amarillo, a medio camino entre columpios y máquinas de gimnasio, invaden parte del parque Polvoranca, en la localidad madrileña de Leganés. Pero no hay niños subidos a estos columpios. Domingo por la tarde. Decenas de personas, sobre todo mayores de 60 años, suben y bajan de los aparatos, vestidos con chándal y zapatillas de deporte. Este parque del sur de Madrid alberga desde el pasado verano “el primer gimnasio al aire libre para mayores de España”, según fuentes de la Consejería de Presidencia de la Comunidad de Madrid, impulsora de esta idea pionera.

La población envejece (el 17% de los españoles, más de siete millones, supera ya los 65 años de edad) y aumenta la esperanza de vida (82 años para las mujeres y 75 para los hombres). Los parques ya no se adaptan sólo para los más pequeños.

Los leganenses son los más longevos comparados con los ancianos de Italia, Holanda, Suecia y Finlandia e Israel, según un estudio publicado en la revista científica Experimental Gerontology. Los motivos de esta longevidad de los leganenses (elegidos para el estudio por ser representativos del español medio) parecen obvios -la comida mediterránea, las buenas relaciones sociales…-, pero el estudio demostró científicamente que los mayores que hacen ejercicio y tienen vida social viven más.

En Leganés hay unos 24.000 mayores de 65 años (el 11% de la población). A Estefanía Matellanes, vecina del municipio, le queda un año para entrar en esa estadística. Esta mujer dejó ayer por la tarde a su marido en casa “sobando en el sofá” y se fue andando en chándal y chubasquero hasta el parque Polvoranca. “Él prefiere hacer la vida del cerdo: comer y dormir. ¡Ahí se ha quedado, hasta que se despierte!”, bromea esta mujer, mientras pedalea con frenesí en un aparato para fortalecer las piernas.

No muy lejos de ella, una familia de peruanos utiliza unas ruedas que sirven para coger fuerza en los brazos. Ninguno supera los 55 años, pero para ellos los aparatos sustituyen “a cualquier gimnasio de pago”. En la zona para mayores hay 21 aparatos de gimnasia: el ascensor, para reforzar los brazos, hombros y espalda; el autobús, para la actividad cardiaca; el timón, para aumentar la musculatura, o los patines, para las piernas.

Los usuarios del parque se quejan de que, con las lluvias, la zona habilitada para mayores está llena de charcos. “Esto es un barrizal, tendrían que echar grava porque hay muchos aparatos que no podemos utilizar”, se queja Rufino Cerrón, de 61 años, que va caminando todos los días desde su casa, en Alcorcón, hasta el parque. “Cuatro kilómetros y medio”, puntualiza. Juan Román, de 52 años, también camina “cuatro o cinco kilómetros todos los días”. En el parque utiliza un aparato en forma de rodillo “para la barriga” y “para la cintura”.

Las máquinas para hacer gimnasia fueron traídas especialmente de China, donde este tipo de parques geriátricos son muy habituales, en una larga travesía en barco que duró más de un mes. “A partir del proyecto de Leganés, otros municipios madrileños como Torrelodones, Fuenlabrada o Parla han decidido hacer lo mismo”, explican fuentes de la Consejería de Presidencia.

Torrelodones instaló la semana pasada máquinas en dos parques y Parla ha hecho lo propio en una zona verde de reciente creación. Y también lo tienen en mente otras localidades como Alpedrete o Guadarrama.

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