El Museo de esculturas al aire libre es considerado como una de las mejores actuaciones realizadas en Madrid en 2005

3 diciembre, 2005

Como toda ciudad, Madrid muestra a sus habitantes su mejor y su peor cara en forma de desarrollos urbanísticos. Mientras unas iniciativas constituyen ejemplos a seguir por su apoyo a la calidad de vida, otras, sin embargo, desatan la polémica y elevan la voz en el debate urbano. Así lo ha puesto en evidencia, por quinto año consecutivo, la Fundación para el Progreso de Madrid, una asociación cívica, sin ánimo de lucro, con la ciudad como objetivo.


Su ‘Catálogo de buenas prácticas y Guía de horrores urbanos’ se ha convertido en un singular altavoz en el que cerca de cien técnicos, profesionales y especialistas en urbanismo, arquitectura y medio ambiente califican las diez mejores y peores actuaciones realizadas en Madrid en 2005.

Con nota y acotaciones al margen, este catálogo repasa un año de iniciativas urbanísticas que no siempre dejan bien parados a gestores y políticos. Como reconoce el presidente de la Fundación, Francisco Herrera, ‘a lo largo de todo el año realizamos un análisis técnico de las grandes operaciones de infraestructuras que van a permanecer en Madrid, para bien o para mal’.

Parque Nacional del Guadarrama

Comenzamos con las actuaciones mejor consideradas por su impacto urbano y social. En el primer puesto, la Fundación sitúa la redacción del Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) del futuro Parque Nacional del Guadarrama en su vertiente madrileña. Y es que este documento marcará un antes y un después en la historia de Madrid al convertir en intocables 34.084 hectáreas de la Sierra, entre los municipios de Lozoya y Guadarrama.

Seguimos con la constitución de la Asociación Madrid Plataforma Logística (MPL), que aspira a convertir la región en el primer centro de distribución del sur de Europa.

Ya en el tercer puesto encontramos la depuradora de La Gavia, una instalación que permitirá la reutilización del 10 por ciento del agua tratada para riego de zonas verdes.

Siguen en este peculiar ‘ranking’ la ‘Operación Campamento’, el proyecto de ampliación de Mercamadrid, la remodelación de la plaza de Santo Domingo, la restauración de los frescos de Goya en la ermita de San Antonio de la Florida, la rehabilitación de las Escuelas Pías de San Antón, la restricción del tráfico y la limitación del comercio mayorista de Lavapiés y el Museo de escultura al aire libre del municipio Leganés.

Como contrapunto, la Fundación recoge otras diez iniciativas urbanas ‘particularmente perversas’. En primer lugar se sitúa un ‘ejército’ de tuneladoras, grúas, excavadoras y cemento. Como recuerda Herrera, ‘son 67 grandes obras iniciadas simultáneamente y sin planificación territorial ni temporal que han convertido la ciudad en una trinchera bélica’.

Anillo subterráneo en La Castellana

Otros proyectos revisados y con mala nota son la construcción del anillo subterráneo bajo las cuatro torres de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid, la instalación de una central térmica en Morata de Tajuña, el abandono de la dehesa olímpica, la tala masiva de árboles, el fracaso del Plan de Acción del Centro, el Plan para cerrar la M-50 con un túnel bajo el Monte de El Pardo, los desarrollos urbanísticos en El Molar y Manzanares El Real, y la ‘Marca Madrid’.

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